Dos años seguidos viajando a la Toscana -durante 10 días el primer año, y 15 el segundo combinandolo con una semana en Roma- son una buena disculpa para contar las impresiones sobre una de las zonas más bonitas y dejar el recuerdo de algunas de las imagenes que nos traemos de ese viaje.
Bajo el sol de la Toscana, sobre todo en el verano de 2006, con una ola de calor en el mes de Julio. El lugar más apetecible era la piscina de la Azienda Agricola Mussignano disfrutando de la misma y de sus increibles vistas. Impresionante paisaje Toscano en esta Azienda de agriturismo, muy cercita de Empoli y a unos 40 Km. de Florencia. Dos antiguas construcciones, sobre una colina rodeadas de viñedos y olivos, reformadas y perfectamente atendidas por Alexandro y Roberta. Lugar magnifico para descansar y aislarse, ni un ruido. No te cansas de contemplar el magnifico paisaje que lo rodea. Era Julio y a poco más de las 5 de la mañana amanecía. Del silencio más absoluto emerge el sonido de los pajaros, las pequeñas liebres que – a esas horas- correteaban al lado de la piscina, el primer canto de los gallos de otras granjas cercanas y el sonido de las campanadas de un reloj dando las seis de la mañana.
Un autentico domingo italiano en Lucca, pequeña y tranquila ciudad, fuera del circuito turistico. Rodeada de una bonita muralla convertida en un paseo ajardinado, en el que puedes andar o circular en bicicleta bordeando la ciudad. Tranquilidad absoluta, a la salida de misa música y desfile de majorettes incluido. Muchas calles peatonales, un placer para pasear y ver la apacible vida de un día de domingo. Muchas referencias a Puccini, se celebraba un certamén musical en honor del genial musico, nacido en esta ciudad.
Siena, con la Plaza del Palio abarrotada de gente, como el resto de la ciudad que sorporta una gran presión turistica -demasiada para mi gusto- Bellisima plaza, en forma de concha. El Duomo, la Iglesia de Santo Domingo, la casa de Santa Caterina… Calles con antiguos palacios y casas, y cuestas … muchas cuestas que nos hacian envidiar a la paloma que bebia de la fuente en la Plaza.





